Al otro lado de la diálisis

Tiene 83 años y en abril le trasplantaron un riñón en el Hospital Universitario de Cruces, Vizcaya. Su caso no es muy habitual, pero sus ganas de seguir luchando, la solidaridad de un donante y de su familia y el equipo médico han hecho posible que Fernando Rozas sea en uno de los trasplantados renales más longevos de España.

“Con más de 80 años… ¿a usted ya le compensa?”

Ni un instante dudó Fernando en responder en el hospital cuando le preguntaron, “sí. Si tengo tres años más de calidad de vida, adelante”. Y así comenzó todo. De ese “sí” rotundo han pasado tres años, un primer aviso de donación fallido y sesiones de diálisis en Centro de Diálisis Bilbao. Con una energía fuera de lo habitual, este palentino de nacimiento y vizcaíno de adopción, se esforzó por llegar en plena forma al trasplante “los días que no tenía diálisis me levantaba a las 7.30 de la mañana y en el polideportivo municipal hacía 1.000 metros nadando y 500 ejercicios de flexiones, caderas, cruces… después comía, descansaba y salía a andar”.

22 de abril de 2017, una fecha que nunca olvidará

Y llegó el día… “Sonó el teléfono. Me llamaban de Las Cruces... había un riñón esperándome. Me dijeron que tenía que acudir en menos de una hora. En media yo ya estaba en el hospital. A las 19.00 horas me llevaron al quirófano y a las 21.30 estaba trasplantado”. Fernando ha tenido una recuperación perfecta, sin contratiempos. Con 83 años ha vuelto a nacer.

“Yo el riñón lo siento ya como mío. Cada vez la gente se conciencia más. Mi hija mayor, es donante. Ella quería ver si uno de sus riñones valía para mí, pero yo me negué. Tiene 54 años y dos hijos… es donante desde hace muchos años”. Su familia, y en especial Asunción, su mujer, han sido su mayor apoyo en todo el proceso. Juntos han ido aceptando y adaptándose a los cambios.

“Hace 38 años que me quitaron el riñón derecho. Con 48 me dieron la incapacitación absoluta y con casi 80 empecé la diálisis. Ahora soy yo quien le echa una mano a ella”. Asunción tiene problemas de movilidad por una hernia, así que Fernando se ocupa de casi todos los quehaceres del hogar. Bromeando nos comenta: “lo hago todo, menos planchar, no me deja. Y no sabes cómo me controla... no puedo hacer ni una sisa en la compra!”.

Una ilusión por cumplir

Fernando vive ya preparando su reunión más esperada. Cada año solía quedar con sus primos de Valladolid para comer y pasar el día todos juntos. “Sólo quedamos cinco, pero desde hace cuatro años y medio no he salido de Baracaldo. Vives pendiente del teléfono... Según me dijeron tienes que estar en menos de 3 horas en el hospital".

Pero este año sí va a poder ser. "El 21 de septiembre, en San Mateo, estaré allí con todos ellos, y volveré a pasear por el Campo Grande a ver los pavos reales más bonitos que he visto en toda mi vida”.

España, “un país de récord”

Sin los donantes y sus familias historias como la de Fernando no serían posibles. Desde hace 25 años consecutivos España es líder mundial en donación de órganos. En 2016 hubo 2.018 donantes y 4.0818 trasplantes en nuestro país ¡Gracias a todos ellos por hacer posibles historias como las de Fernando!

Entonces Isabel no sabía que un día que iba a estar “al otro lado”, en el de los pacientes. Los primeros síntomas de la poliquistosis renal y hepática, que había heredado de su padre, empezaron a los 14 o 15 años. “Comencé a tener tensión alta y continuas infecciones de orina. Con 20 años me hicieron una ecografía en el hospital y vieron que tenía quistes en los riñones con un tamaño considerable. En ese momento sentí mucha tristeza, y pensé… ya empiezo yo en un futuro como mi padre, pero enseguida reaccioné: todo va a ser más fácil porque conozco el tema" –pensó-.

Había que cuidarse y ya está, y hasta que llegase podían pasar muchos años. Mientras tanto, había que seguir la marcha”. Con el paso de los años sus riñones fueron perdiendo funcionalidad hasta quedar reducida a un 10 por ciento. En julio de 2015 le hicieron la fístula, previendo una futura diálisis y en diciembre de 2016 recibía la noticia de que debía comenzar el tratamiento. “Ahora tengo la vida más ajetreada porque tengo diálisis, pero no se me hace pesado, ni es un martirio. Es una necesidad y hay que tomársela así porque es lo que me mantiene viva”.

Paciente de sus propios compañeros

Isabel acude lunes, miércoles y viernes al Centro de Diálisis Valencia, el mismo en el que ha trabajado como auxiliar de enfermería durante 30 años. Sonriendo nos dice que se siente en las mejores manos “conozco su trabajo. Para mí son los mejores, además somos como una familia. Hemos trabajado juntas desde jovencitas y hemos compartido muchas circunstancias, y no siempre fáciles”.

Para sus compañeras, Isabel es una paciente muy fuerte, que apenas se queja, muy positiva y vital. “Ese minuto que vivimos no lo vamos a volver a vivir, hay que aprovecharlo al máximo, hay que estar siempre bien, dispuesta para todo y estar feliz”. Y esta filosofía de vida es la que ha trasmitido a sus dos hijos, uno de ellos también con poliquistosis renal. Un problema que Isabel encara con calma. “Él, a sus 27 años, está bien. De momento no tiene infecciones ni ningún otro síntoma. Yo le digo que lleve una vida lo más saludable que pueda, que no fume, ni beba alcohol, que no haga esfuerzos… y cuando llegue, pues llegará”.

Tiene 83 años y en abril le trasplantaron un riñón en el Hospital Universitario de Cruces, Vizcaya. Su caso no es muy habitual, pero sus ganas de seguir luchando, la solidaridad de un donante y de su familia y el equipo médico han hecho posible que Fernando Rozas sea en uno de los trasplantados renales más longevos de España.

“Con más de 80 años… ¿a usted ya le compensa?”

Ni un instante dudó Fernando en responder en el hospital cuando le preguntaron, “sí. Si tengo tres años más de calidad de vida, adelante”. Y así comenzó todo. De ese “sí” rotundo han pasado tres años, un primer aviso de donación fallido y sesiones de diálisis en Centro de Diálisis Bilbao. Con una energía fuera de lo habitual, este palentino de nacimiento y vizcaíno de adopción, se esforzó por llegar en plena forma al trasplante “los días que no tenía diálisis me levantaba a las 7.30 de la mañana y en el polideportivo municipal hacía 1.000 metros nadando y 500 ejercicios de flexiones, caderas, cruces… después comía, descansaba y salía a andar”.

22 de abril de 2017, una fecha que nunca olvidará

Y llegó el día… “Sonó el teléfono. Me llamaban de Las Cruces... había un riñón esperándome. Me dijeron que tenía que acudir en menos de una hora. En media yo ya estaba en el hospital. A las 19.00 horas me llevaron al quirófano y a las 21.30 estaba trasplantado”. Fernando ha tenido una recuperación perfecta, sin contratiempos. Con 83 años ha vuelto a nacer.

“Yo el riñón lo siento ya como mío. Cada vez la gente se conciencia más. Mi hija mayor, es donante. Ella quería ver si uno de sus riñones valía para mí, pero yo me negué. Tiene 54 años y dos hijos… es donante desde hace muchos años”. Su familia, y en especial Asunción, su mujer, han sido su mayor apoyo en todo el proceso. Juntos han ido aceptando y adaptándose a los cambios.

“Hace 38 años que me quitaron el riñón derecho. Con 48 me dieron la incapacitación absoluta y con casi 80 empecé la diálisis. Ahora soy yo quien le echa una mano a ella”. Asunción tiene problemas de movilidad por una hernia, así que Fernando se ocupa de casi todos los quehaceres del hogar. Bromeando nos comenta: “lo hago todo, menos planchar, no me deja. Y no sabes cómo me controla... no puedo hacer ni una sisa en la compra!”.

Una ilusión por cumplir

Fernando vive ya preparando su reunión más esperada. Cada año solía quedar con sus primos de Valladolid para comer y pasar el día todos juntos. “Sólo quedamos cinco, pero desde hace cuatro años y medio no he salido de Baracaldo. Vives pendiente del teléfono... Según me dijeron tienes que estar en menos de 3 horas en el hospital".

Pero este año sí va a poder ser. "El 21 de septiembre, en San Mateo, estaré allí con todos ellos, y volveré a pasear por el Campo Grande a ver los pavos reales más bonitos que he visto en toda mi vida”.

España, “un país de récord”

Sin los donantes y sus familias historias como la de Fernando no serían posibles. Desde hace 25 años consecutivos España es líder mundial en donación de órganos. En 2016 hubo 2.018 donantes y 4.0818 trasplantes en nuestro país ¡Gracias a todos ellos por hacer posibles historias como las de Fernando!